Basta de editoriales flojas en la Web

El trabajo editorial en la Web ha sido subestimado durante mucho tiempo: para muchos de quienes están en la industria hacer una publicación online es sinónimo de “bajo presupuesto” y por ahí derecho de escasa calidad, productos mediocres y poca atención al detalle.

Esta es acaso una de las consecuencias del argumento del artesano en línea, que se popularizó durante el primer impulso de la que se llamó la web 2.0, de acuerdo con el cual cualquier persona podía crear productos para la red y todo este boom de plataformas para producir contenido sacarían del anonimato a quienes no hacían parte de un conglomerado importante de medios.


Credito imagen: Nigel Goldsmith

Esto es parcialmente cierto, pueden hacerse “creadores” quienes tengan unos recursos mínimos (al menos computador y una conexión a Internet) pero siempre existirá una distancia importante entre un producto bien logrado y publicaciones, sean personales o de medios o marcas reconocidas, de baja factura.

Sea como sea, un sitio personal, un medio cultural, periodístico o especializado, ya sea en bicicletas, ya sea en tips de belleza o consejos de amor, debe apuntar siempre a tener una gran calidad en sus productos: esa calidad solo va asegurada por la atención al detalle, el uso de herramientas adecuadas y el apoyo de profesionales de varias áreas, de ser posible.

A continuación quiero presentarte algunas herramientas, aplicaciones y consejos que te serán de utilidad para mejorar tus productos editoriales online, así sea tu blog personal o si trabajas como editor, gestor de contenidos o redactor en algún medio.

Usa editores de texto para escribir

Si tienes un blog o eres editor en algún medio de seguro el servicio que utilizas tiene su propio gestor de contenidos, que sin embargo no es el lugar más adecuado para hacer la labor cruda de escribir.

Recomiendo usar algún editor de texto en el que puedas escribir relajadamente (sin tantos plugins, botones y texto encima) como por ejemplo Gdocs (en el que escribo la totalidad de mis documentos y que me permite compartirlos a otros miembros del equipo editorial) o aventurarte a probar productos como Ommwriter o Quabel, editores de texto que ofrecen experiencias muy sencillas y placenteras para la labor de escribir.

La idea es que desde el principio empieces a desarrollar tus ideas allí y cuando ya tengas un borrador bien logrado lo lleves a tu gestor de contenidos para dar las pinceladas finales: enlaces, imágenes, tamaños.

Nunca publiques sin haber pasado tu producto al menos una vez por la “vista previa”

Allí verás muchos detalles que puedes haber pasado por alto incluso en sucesivas lecturas de tus borradores. Recuerda además que podrás ajustar tamaños de imágenes, evaluar cómo se verá al aire lo que has escrito, verificar los links y la adecuada redacción y ortografía de tu texto.

Verifica la ortografía, el adecuado uso de las palabras y la redacción

Sin querer parecer una obsesiva de la corrección, creo que uno de los indicadores obvios de calidad de un producto editorial es el cuidado en el uso del lenguaje y la ortografía.

Claro, no todos tenemos por qué saber absolutamente todo sobre gramática y ortografía pero como ya lo dije antes Internet es un medio bastante prolijo en fuentes de consulta: ¿quieres estar seguro de cuál es la forma adecuada de escribir Internet? ¿capitalizada o no? ¿quieres saber cuál es el plural de la palabra “software” o si la palabra “emprendedurismo” está o no admitida por la RAE?

Fundeu

Te recomiendo consultar Fundeu (Fundación Español Urgente) sitio en el que encontrarás solución a casi todas tus dudas ortográficas en español, en especial las que tiene que ver con todos los términos de uso común en la Web. Justamente acaban de lanzar su aplicación móvil.

Extensión de la RAE para Chrome

También puedes usar la extensión de la RAE para Chrome en la que podrás consultar palabras sobre las que tengas dudas. Preguntar a tus amigos o a tus compañeros de trabajo siempre será una buena apuesta.

Elige tus fuentes de consulta preferidas

No olvides nunca la consigna de Oasis: apóyate en hombros de gigantes. ¿Estás tratando un tema a fondo y seriamente? consulta los medios más reputados del mundo: TIME, The Economist, The New Yorker, Forbes.

De acuerdo con tus intereses busca y elige esas publicaciones que en tu opinión destacan por la calidad de sus productos y úsalos frecuentemente como fuente, enlaza a esos contenidos ¡no tengas miedo de mandar a tus usuarios a otros sitios! parte de tu trabajo es enriquecer su experiencia y ayudarlos a saber más.

Leer, leer, leer

Esta debe ser tu religión. Un editor o un redactor que no lee es tan exótico como un gran cocinero que a su vez no sea un famoso glotón. Si quieres mantenerte informado, estar a tono con los mejores productos editoriales de tu área de trabajo, entonces has una buena selección de sitios que te gusta leer, cuyo contenido aporta ideas para tu trabajo, bien sea por la calidad de su diseño, por su propuesta editorial, por la seriedad con que trata sus asuntos o por su desenfado.

No debes leer necesaria y exclusivamente sobre tu área de interés, estar al tanto de los mejores productos culturales que tiene Internet de seguro aportará mucho aire a tu cabeza y muchas buenas ideas. Internet es un universo vastísimo; recórrelo en toda su extensión y saca lo que más te gusta y aporta a tu trabajo.

Corrige y trabaja en equipo. Asegúrate de que al menos otra persona de tu equipo editorial lea y dé opiniones sobre el texto que se edita. Generalmente estas lecturas aportan enfoques que no habías sido capaz de ver y detectan errores que puedes haber pasado por alto.

Decide los títulos en conjunto, puedes proponer lluvias de ideas para decidir los mejores títulos (de preferencia uno que sea suficientemente atractivo y a la vez aporte al SEO) e incluso ejecutar Test A/B que te ayuden a determinar cuáles de tus elecciones han sido las más acertadas.

Conclusiones

Debemos recordar que uno de los mayores capitales de Internet es la cantidad de herramientas, tutoriales y guías que nos ofrece para aprender por nuestra cuenta y para hacer cosas que valgan la pena.

La calidad de un producto con respecto suele estar en los mínimos detalles. Publicaciones con typos o errores ortográficos de los más obvios, con una redacción descuidada y una elección perezosa de fuentes denotan un escaso cuidado de las publicaciones y un trabajo mediocre del editor, que no es simplemente quien pone su firma como la persona importante en los correos, sino más bien el responsable de todo lo que se publica en un sitio bajo su cuidado.

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